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07/04/2020
¿Sabes el origen de la máquina calculadora?

La máquina calculadora es un dispositivo para realizar cálculos matemáticos. Se trata de un recurso más de los utilizados en las escuelas de magisterio y en los institutos en la primera mitad del siglo XX, para el aprendizaje de asignaturas de Contaduría y Comercio, junto a las máquinas de escribir.

Sin embargo el instrumento de cálculo más antiguo que se conoce es el ábaco. Su origen se sitúa en Asia, en concreto en China donde se utiliza desde la antigüedad, entre el 2.700 y el 2.300 a.C., al igual que en otros países como Japón. Algunos estudiosos piensan que se comenzó a utilizar en zonas de Asia menor y del Sahara.

Es un aparato compuesto por una tabla con columnas que contienen unidades comúnmente en forma de bolas y que se ordenan en base al sistema numérico sexagesimal. Este sistema de cálculo fue adoptado por numerosas culturas desde las que llegó a Europa.

El ábaco es un sistema de cálculo todavía utilizado y muy demandado tras las teorías educativas europeas de finales del XIX. En el Museo Pedagógico de Aragón conservamos ábacos de todas las formas y tamaños que se pueden visitar en nuestra Aula Montessori o de primeros aprendizajes y en la sala de ciencias, en la primera planta del museo.

La idea de máquina calculadora se remonta a 1624, cuando se inventó el primer mecanismo para contar: la máquina aritmética del profesor Wilhelm Schickard de la universidad alemana de Heidelberg. Se conocía también como “reloj calculador” capaz de realizar las operaciones aritméticas básicas y que tenía su origen en los antiguos ábacos. Pero la primera calculadora como tal se creó en 1642 por Blaise Pascal, cuyo padre era contable y que en 1645 fue bautizada con el nombre de pascalina. La pascalina fue perfeccionada en 1694 por el alemán Gottfried W. Leibnitz.

En 1945 y 1946, terminada la Segunda Guerra Mundial se produce un desarrollo de producción y distribución de nuevas tecnologías aplicadas al mundo empresarial, la oficina y el comercio. Tal es así que la producción de máquinas de escribir y calculadoras se diversifica, no sólo en Europa sino también en Estados Unidos.

En los años cincuenta circulaban diferentes máquinas electrocontables, como la alemana Ascota o la italiana Lagomarsino y las calculadoras Totalia. Las Ascota permitían más de ochenta funciones automáticas, incorporaban máquina de escribir eléctrica y eran sincronizables con otras calculadoras.

Una pieza curiosa a destacar es una calculadora de bolsillo, patentada en Francia a finales del siglo XIX, muy llamativa por su decoración esmaltada, expuesta de manera permanente en la vitrina de material escolar de niños, en la primera planta del museo.

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