Grupo Escolar Costa Zaragoza. Colección 18 postales. Serie 1ª
Autor:
Marín Chivite
Editorial:
Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón / Museo Pedagógico de Aragón
Fecha de publicación:
Febrero 2011
ISBN:
Páginas:
40
Precio:
10
En 1921 se cumplían diez años del fallecimiento de Joaquín Costa y tras una década proyectando homenajes para perpetuar la memoria del polígrafo aragonés, el día 1 de febrero el Ayuntamiento de Zaragoza aprobó una proposición para levantar una escuela dedicada a Joaquín Costa.
El 2 de enero de 1923, el arquitecto Miguel Ángel Navarro escribía en las páginas de Heraldo de Aragón que el solar destinado a este grupo escolar estaba situado en el Campo del Sepulcro, angular al Paseo de María Agustín y a la nueva avenida de la Estación que se abriría cuando el Ayuntamiento poseyera los terrenos, entonces todavía propiedad del ramo de Guerra. La edificación proyectada ocuparía unos ocho mil quinientos metros cuadrados de los cuales se edificarían cinco mil cuatrocientos aproximadamente repartidos en tres plantas. El edificio se desarrollaba en tres naves convergentes. Las dos fachadas se destinarían a las clases y la central albergaría el comedor, la cocina de la cantina escolar, un gran salón de actos, el ropero, la sala de baños y duchas con piscina para la natación. El edificio terminaría en unas amplias terrazas cubiertas que podrían utilizarse para la enseñanza al aire libre, la práctica de la gimnasia o para instalar un laboratorio.
La escuela se inauguró el 24 de noviembre de 1929. En la prensa se decía que no faltaba nada: había comodidad, espacio, luz, higiene, alegría, ventilación, calefacción, lavabos, baños, duchas, jardín de recreo, salón de teatro, museo, biblioteca, cantina, material abundante, etc.
Hoy todavía sorprende la monumentalidad del edificio. Hay que considerar que se trataba de levantar un monumento vivo a la memoria de Costa. El arquitecto consiguió este objetivo, pero además aquel edificio ofrecía posibilidades nuevas desde un punto de vista estrictamente pedagógico. Desde las primeras décadas del siglo xx, la escuela inició una lenta transformación consecuencia, por una parte, de las nuevas exigencias sociales y, por otra, de la influencia de los principios de la Escuela Nueva y del movimiento higienista que reclamaban mayores condiciones materiales a los edificios escolares. La escuela era algo más que el estrecho marco del aula en el que se enseñaba a leer, escribir y contar y exigía disponer de espacios para la educación física, la música, el laboratorio, los talleres, la reunión del claustro. Espacios para archivos, exposiciones, lugares para la celebración de actos en los que participaban todos los niños y maestros. Espacios, en suma, para la comunicación y el encuentro.
Miguel Marín Chivite (Calahorra, La Rioja, 1900 – Zaragoza, 1978) fotografió las principales dependencias del Grupo Escolar Joaquín Costa de Zaragoza y compuso estos dos álbumes que ahora el Museo Pedagógico de Aragón reedita para sumarse a la conmemoración del centenario de la muerte de Joaquín Costa.
Víctor Juan
Director del Museo Pedagógico de Aragón
