Miguel Vallés. Entre Pedagogía y Didáctica. Artículos en la prensa del Magisterio turolense (1870-1920)
Autor:
Fermín Ezpeleta Aguilar
Editorial:
Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón / Museo Pedagógico de Aragón
Fecha de publicación:
Noviembre 2010
ISBN:
978-84-8380-243-4
Páginas:
137
Precio:
10
La enfermedad de la palabra y de la tinta
El siglo XIX fue un tiempo difícil para la escuela y para el magisterio. Basta asomarse al libro de Valero Almudévar Páginas originales. Memorias de un maestro de escuela, publicado en Madrid en 1886 y recientemente reeditado por el Museo Pedagógico de Aragón, para formarse una idea de las dificultades que los maestros tuvieron que superar y para entender el abandono que padecía la escuela. Pero no es menos cierto que en medio de tantas carencias hubo algunos maestros que conquistaron el reconocimiento de la sociedad gracias a los libros, a los artículos o a las conferencias que pronunciaron para los más variados auditorios.
La prensa del magisterio fue un instrumento esencial en la construcción de este grupo profesional. Es cierto que la mayor parte de las veces se trata de boletines excesivamente gremialistas en los que se recogen noticias de cuestiones administrativas, pero también hay que reconocer la contribución de la prensa profesional a la difusión de planteamientos didácticos, de innovaciones, de cambios en la manera de entender el oficio maestro de primera enseñanza y, sobre todo, hay que tener en cuenta que estos periódicos -frecuentemente semanales o quincenales- fueron una de las pocas vías que el magisterio tuvo para compartir intereses, inquietudes profesionales y romper con el aislamiento en el que vivían.
El maestro Miguel Vallés Rebullida fue uno de aquellos maestros que sufrían la enfermedad de la palabra y de la tinta y esta pasión les impulsó a vencer todo tipo de dificultades.
Decía Joaquín Costa que la escuela en España no mejoraría mientras sólo fueran maestros quienes no podían ser otra cosa. Tal era la situación de abandono, postergación y desprestigio social de este colectivo. Miguel Vallés era, desde luego, un maestro que podía haber ejercido cualquier otra profesión y que contribuyó a cambiar la opinión que la sociedad tenía de estos profesionales. También Ricardo Macías Picavea hacía en su obra El problema nacional. Hechos, causas y remedios, (1899, p. 61) un diagnóstico desolador:
«El maestro es en España un ser horriblemente formado; mejor dicho, deformado. En las Normales, nada se le enseña; pero en cambio le desquician la natural inteligencia, el buen sentido y el sano juicio de las cosas. (…) en la época de ?tanto vales cuanto tienes? se les sitia por hambre (…)
Maestros ignorantes, cuasi mendigos, desprovistos de todo prestigio o influencia social, desconsiderados por la plebe y maltratados por los cacicuelos (…) no saben nada de nada, porque nadie les ha enseñado».
Miguel Vallés Rebullida forma parte de ese grupo de maestros aragoneses entre los que podemos destacar a Julián López Catalán, José Fatás, Orencio Pacareo, Marcelino López Ornat, Valentín Zabala, Juan Bautista Puig, Orencio Pacareo, Mariano Nuviala o Pedro Joaquín Soler que consiguieron terminar durante las últimas décadas del siglo XIX y primeros años del XX con la imagen lamentable que la sociedad se había formado de este colectivo.
Fermín Ezpeleta ha recuperado en este estudio la trayectoria profesional y vital de Miguel Vallés Rebullida y ha puesto a disposición de investigadores, estudiosos y profesores interesados por las primeras ideas sobre la didáctica de la Lengua una selección de textos procedentes de artículos que eran difíciles de consultar. Ahora los encontramos en este libro reunidos para facilitar la reflexión y el debate.
Víctor Juan
Director del Museo Pedagógico de Aragón
