Plan de primera educación

Autor:
Manuel y Ramón Alamán. Introducción de Rosa Domínguez y Julio Ruiz Berrio

Editorial:
Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón

Fecha de publicación:
Marzo 2009

ISBN:
Sin ISBN

Páginas:
175

Precio:
18

Este libro es fruto de la complicidad y de la generosidad con el Museo Pedagógico de Aragón de varias personas. En primer lugar, del antropólogo Félix Rivas que fue quien, en septiembre de 2007, en el transcurso de una de sus investigaciones encontró en el archivo Municipal de Huesca, dirigido por María Jesús Torreblanca, el manuscrito de Manuel y Ramón Alamán, un documento que además de resultar muy atractivo estéticamente por su vistosa caligrafía se titulaba Plan de primera educación y estaba datado en Huesca en 1820. Félix Rivas intuyó que podía ser un documento interesante para el Museo Pedagógico de Aragón y nos envió una copia.

El Plan de primera educación de 1820 merecía publicarse por varias razones. En primer lugar, la propuesta de los maestros Alamán -enseguida supimos que eran padre e hijo- hace constantes referencias a la Constitución de 1812, describe fielmente las bases de uno de los sistemas de enseñanza más modernos de la época, el método Lancaster, también conocido como el método de enseñanza mutua y, además, en este proyecto se justifica pormenorizadamente el sentido y los contenidos de cada una de las materias que se proponen para las dos escuelas -una de «rudimentos» y otra de «perfección o de escribir»- al tiempo que se señalan los libros idóneos para trabajar en cada una de ellas.

Encargamos el estudio introductorio del Plan de primera educación a Rosa Domínguez y Julio Ruiz Berrio. Ambos son maestros de muchos de nosotros y los dos son especialistas en la historia de la educación del siglo XIX. Rosa Domínguez ha hecho decenas de visitas al Archivo Municipal de Huesca para completar los datos del meticuloso texto que sirve de introducción a este Plan. En un brillante artículo cargado de datos eruditos Julio Ruiz Berrio resume su conocimiento de los planes que se elaboraron en el Estado y del contexto histórico en el que se redactaron. Las introducciones de estos dos profesores ?que forman parte de la comisión asesora del Museo Pedagógico de Aragón? se complementan para ofrecer un análisis en el que se combina el conocimiento del contexto educativo de Huesca con la exposición de las principales características de los Planes conocidos para el caso español.

El resultado de esta suma de inteligencias y voluntades es el libro que ahora podemos por fin leer. Un libro que ilumina hechos decisivos de la historia de la educación, un libro importante para la ciudad de Huesca porque en sus páginas queda bien claro que la ciudad se preocupaba por la educación de los ciudadanos ?quizá como se apunta en el Plan fuera por la herencia que la Universidad Sertoriana había dejado en el corazón y en el cerebro de los rectores de la ciudad?, un libro que recupera los proyectos de dos maestros cultos, conocedores de las modernas teorías pedagógicas de la época y que otorgaban en su plan gran relevancia a la educación cívica, moral y ética de los niños porque ésta habría de procurarles la felicidad. Manuel y Ramón Alamán son un claro precedente del numeroso grupo de maestros aragoneses cultos, comprometidos con la escuela y con el tiempo en que vivieron. Entre estos maestros podemos destacar a José Fatás Bailo, Orencio Pacareo, Félix Sarrablo Bagüeste, Guillermo Fatás Montes, Miguel Rebullida, Pedro Arnal, Santiago Hernández Ruiz, María Sánchez Arbós, Palmira Plá, Marcelino López Ornat o Miguel Sánchez de Castro.

En la transcripción línea a línea del Plan que compusieron Ramón y Manuel Alamán hemos utilizado la tipografía de Joaquín Ibarra y Marín (Zaragoza, 1725-Madrid, 1785), el insigne impresor aragonés del siglo XVIII de cuya imprenta salieron algunos de los manuales que los autores citan en su Plan.

Acompañar con palabras el nacimiento de un nuevo libro de la serie Publicaciones del Museo Pedagógico de Aragón siempre es un placer. Con cada uno de nuestros libros ampliamos el territorio simbólico de la reflexión, del debate y de la inteligencia. Presentar este Plan de primera educación de 1820 me permite participar del momento en el que ofrecemos a la sociedad un proyecto que nos cautivó desde el principio y que ahora sale de la intimidad del Museo Pedagógico de Aragón para dejar de pertenecernos a nosotros y ser de quienes se acerquen a sus páginas.

Víctor Juan
Director del Museo Pedagógico de Aragón